miércoles, 19 de diciembre de 2007

Reseña

Por qué no tenemos ciencia
Marcelino Cereijido
Editorial siglo XXI
2004, México
p. 165



Por qué no tenemos ciencia podría ser el título de un libro dedicado a la discusión entre hermenéuticos y positivistas que se proponen alcanzar un acuerdo para el desarrollo de la sociología; podría ser también el título de un libro que trate sobre el ‘oscuro’ desarrollo de las ciencias sociales; podría ser también un libro que se centre simplemente en definir el concepto de ciencia. En lugar de eso, es un libro que se desarrolla a partir de una opinión hecha por el autor: “En Latinoamérica ya tenemos investigación, el próximo paso sería desarrollar la ciencia” (p.11). En este libro se propone explicar cómo es que la ciencia no ha logrado tener un grado importante en estas sociedades, cómo es que su desarrollo no ha sido máximo tal como en los países primer mundistas, en los cuáles se desarrolla un aparato científico-técnico-productivo.
A raíz de ese comentario las reacciones fueron diversas y es así como Marcelino Cereijido decide argumentar su opinión escribiendo el libro en cuestión. El autor resuelve llegar al punto deseado a través del desarrollo de la historia de la ciencia. Basa su argumentación en aspectos cronológicos de esta, los instrumentos que han sido utilizados para su desarrollo, específicamente el cerebro. La religión es también un aspecto básico para el entendimiento y desarrollo del proceso científico y así mismo un aspecto muy tratado en el libro.
Un par de páginas están dedicadas a dos diferentes inicios de la ciencia: los iniciadores judeocristianos y los iniciadores griegos. El autor maneja una idea muy importante a lo largo de la obra: la ciencia (de la cual habla como un sistema de vida, como una forma específica de conocer las cosas) no ha sido realmente apreciada y bien formulada en territorios latinoamericanos debido a la carente cultura y divulgación científica que se necesita para su desarrollo, en cambio, se ha encontrado una constate falacia al mostrar la ciencia, ya sea por revistas o por los mismos científicos, los cuales se encargan de distorsionar la visión.
Se crea o no, la visión religiosa ha ayudado a la visión científica en varios aspectos de su progreso, y se le llama progreso justamente porque su evolución ha sido para bien, ha logrado cambios y ha logrado que aunque se sigan adorando santos se utilicen los pararrayos, ha logrado que una señal sea transmitida a miles de lugares y es por eso que la religión no podría evitar la existencia de la ciencia. La investigación es justamente aceptada por eso, porque permite avances, porque evita el sentimiento del sentirse atrasado, empero, no se ve de la misma manera a la ciencia dado que complica las cosas, vuelve incómodas las situaciones y hace a un lado ciertos privilegios.
La culpa latinoamericana ha consistido en sentimientos de resentimiento y de opresión, sentimientos que han servido para ‘justificar’ la falta de actitud científica por estas tierras. La verdad es que la independencia se llevó a cabo hace mucho tiempo, que investigadores reales sí tenemos y que son verdaderamente serios con lo que hacen, los problemas económicos no deben ser del todo negados dado que efectivamente son un punto importante mas no el más significativo, el dinero no es la salida fácil a nuestro problema científico.
La solución es entonces una reforma, es decir, inculcar una actitud científica, un placer por el conocimiento y por ende por la ciencia, su historia debe ser ampliamente divulgada así como su naturaleza y su sociología. El autor presenta como sus puntos finales un par de futuros que pueden y deben ser considerados: uno pesimista y el otro optimista, queda calificar de acuerdo a aspectos personales cuál se cree y considera más realista.
Es un libro que nos muestra estrictamente el papel que jugamos antes los países que han decidido desarrollar una ciencia. Se nos pide dejar de creer que el dinero nos salvará y que la ciencia son sólo un montón de aparatos tecnológicos. Debe entenderse que la ciencia, como ya se comentó, es una visión del mundo y que es indispensable para un verdadero progreso.
El libro me parece un texto interesante, un texto que te convence que la pobreza no es el problema más grande (para la existencia de la ciencia), que el creer que como ya no se tienen problemas monetarios puede entonces desarrollarse la ciencia es una falsa creencia y que saber cómo se fue formando este cúmulo de conocimientos que ahora nos parece (a algunos) lo realmente importante es bastante interesante.