domingo, 9 de diciembre de 2007

Reseña: Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas

Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas
Reseña
Luisa Ramírez Valdéz

(Quisiera dedicar este intento de reseña crítica a Krendy, amante de la lectura y del conocimiento, ya que hoy domingo 9 de diciembre celebramos el 15 aniversario de su natalicio… ¡Feliz Punkleaños! Te quiero mucho)

Reseña: Anthony Giddens. Un mundo desbocado: los efectos de la globalización en nuestras vidas. Ed. Taurus. 2000. 117 págs. (Traducción de Pedro Sifuentes).

Me gustaría comenzar esta reseña con un poema, a manera de epígrafe, me parece de lo más real, sentimientos que dan cuenta de lo que muchos sentimos:

Despertar

Entre el despertar del mundo me encuentro yo rodeado de nuevas ideologías que destierran a otras tantas, mi cabeza pide un descanso al bombardeo de imágenes. Soy testigo de un mundo lleno de fantasías creadas por el hombre. Me aterra pensar que soy una más de ellas. Trato de encontrar mi espacio, mi mente, pero sólo veo pedazos de lo que una vez fue pisoteada entre carteles, tecnología y publicidad, véanme aquí estoy, estoy vivo, escuchen mi voz. A pesar de mis esfuerzos nadie me escuchará más, pues he decidido ser un objeto más en un mundo banal.

José Alberto Silva Ceniceros

Obra del sociólogo británico Anthony Giddens, Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas es una obra que engloba buena parte de nuestra realidad latente. Hoy en día en este mundo tan individualizado, tan alejado de un bienestar en la sociedad, cuando se ve tan utópico un verdadero equilibrio en el planeta, considero que en esta obra, Giddens nos da una panorámica general de los fenómenos o procesos que han venido a cambiar tantos aspectos de nuestras vidas, si bien, no es un libro que te aporte mucho sobre cómo hacerle para erradicar todo lo malo que sucede en el mundo, me parece que el autor nos da una visión más o menos real de lo que sucede, y me atrevo a decir más o menos porque creo que Giddens hace sociología de arriba para abajo, no de abajo para arriba, pero no me meteré en asuntos de ésta índole. Lo que nos atañe ahora es el libro.

La obra se divide en cinco capítulos –Globalización; Riesgo; Tradición, Familia y Democracia-. En Globalización el autor se referirá primeramente a lo global que es ahora el término a comparación de hace algunas décadas. Apenas en los 80’s se comenzaba a usar ese término. El autor expone que algunos pensadores han tomado distintas posturas respecto a lo que es la globalización, se habla de los escépticos y de los radicales. Los primeros básicamente se resisten a la idea de que esto de que vivamos en un mundo en donde lo que sucede en Estados Unidos tenga que ver, o esté relacionado, a veces, con lo que suceda en países lejanos a ése. Los segundos por el contrario, dice el autor, afirman que lo que es la globalización es bastante real y que sus consecuencias se ven en todos lados. Explica que la globalización es algo que no sólo genera cambios en el ámbito económico sino que la globalización es política, tecnológica y cultural. La globalización no es algo simple de explicar pues conlleva muchos procesos, también explica que estos procesos no evolucionan equitativamente, esto es bastante obvio.

En el apartado de Riesgo, expone que hoy en día se toma esta idea del riesgo más en cuenta viéndola desde una perspectiva económica que desde una perspectiva ecológica. Desde que se empezó a ver que existía riesgo en cualquier aspecto, se comenzó también a tomar en cuenta la seguridad, de ahí el surgimiento de los seguros y de la empresa londinense Lloyd’s. Hace una distinción entre dos tipos de riesgos, el riesgo externo y el riesgo manufacturado. El primero hace referencia a los hechos generados por la naturaleza o a lo que viene de las tradiciones. El segundo hace referencia a los riesgos a que nos enfrentamos por situaciones que, por nuestra poca experiencia, no podemos afrontar, los riesgos medioambientales entran en esta clasificación, así como lo que se relaciona con el calentamiento global.

En el siguiente capítulo Tradición, Giddens empieza a exponer que hay muchas cosas que comúnmente uno cree que son tradicionales pero que en realidad son meras creaciones de la globalización. Se pone el ejemplo del kilt que es la falda a cuadros que usan los escoceses, explica que esto no tiene nada de tradicional y que, por el contrario, esta vestimenta ha sido producto de la revolución industrial. Menciona, incluso, que la tradición así como el término en sí, son producto de la modernidad. Se tocará el tema de los fundamentalistas, entendidos éstos como aquéllos que, no viniendo de la tradición sino como producto de la globalización, “piden una vuelta a las escrituras o textos básicos que deben ser leídos de manera literal, y proponen que las doctrinas derivadas de tales lecturas sean aplicadas a la vida social, económica o política” (p. 61).

En el apartado de Familia Giddens se extenderá en su exposición tocando temas que sin duda son los más preocupantes hoy en día. Nos explica que los cambios que tienen que ver con la sexualidad, el matrimonio, las relaciones y la familia, son los más importantes. Los políticos y activistas actuales piden un regreso a la familia tradicional, sin embargo, el autor afirma que la familia tradicional (edad media) se caracterizaba por ser una relación que descartaba que el amor debía florecer, era más bien una unidad económica. Las mujeres y los niños no tenían derechos en ese tiempo. Escribe que para los años cincuenta la familia ya no era una unidad económica, se tomaba en cuenta el amor romántico y era esto la base del matrimonio. Actualmente las cosas han cambiado aún más, existen mayor número de personas viviendo solas y la idea de familia de los años cincuenta ha venido desapareciendo.

Se define a la relación pura como aquella en que los derechos y obligaciones son los mismos para uno como para el otro y que entre sí, se desean lo mejor. Esta relación esta basada en el diálogo y en la comunicación, en donde es básico entender lo que la otra persona dice. Concluye básicamente que la familia tradicional no es el modelo ideal.

Finalmente aporta un capítulo que considero esencial, porque aunque al inicio escribí que Giddens no nos aportaba algo así como puntos a tomar en cuenta para mejorar la situación mundial, toca aquí algo que, me parece está un tanto relacionado con eso de proponer.

La definición que nos aporta de lo que es la democracia es la siguiente: “es un sistema que implica competencia efectiva entre partidos políticos que buscan puestos de poder. En una democracia hay elecciones regulares y limpias, en las que toman parte todos los miembros de la población” (p. 82). Afirma que algunos estados no llegan a la democratización total, podría yo diferir de esto de “algunos”, pues en gran medida se ha relacionado la idea de democracia con la de utopía, es decir, no creo que exista un lugar en donde se aplique la democracia con todo el rigor, que haya, pues, una democracia perfecta. Casi todo el mundo afirma que la democracia es lo mejor, sin embargo existe una paradoja con lo que es la democracia como el sistema de gobierno más viable, se trata de que hoy en día las personas ya no tienen confianza en los políticos, cada vez menos personas quieren ir a votar, existe, pues “una desilusión generalizada con los procesos democráticos” (p. 85) así, pues, vemos que existen distintos niveles de democracia en cada región.

El autor afirma que lo que se debe de hacer es “democratizar la democracia” aquí se refiere a que hay que tomar medidas globales para este mundo globalizado. Esto es, pues, devolver el poder al estado. Nivelar lo que es la economía, la sociedad civil y el estado, pero siempre con el poder del estado regulando el rumbo del país. Significa también, erradicar la corrupción en todos los ámbitos, así como lograr que los partidos políticos se abran más al diálogo con lo que son los movimientos sociales.

Nos hablará también del papel que juegan los medios de comunicación dentro de la democracia. Nos dice que, por un lado la sociedad de la información, aunque actúa altamente como fuerza democratizadora, hay que tomar en cuenta que “la televisión y otros medio tienden a destruir el propio espacio de diálogo que abren, a través de una trivialización y personalización inexorables de las cuestiones políticas. Además el crecimiento de empresas multinacionales gigantes de comunicación significa que magnates financieros no elegidos pueden ejercer un enorme poder” (p. 92).

Transportando esto a la realidad de nuestro país, se puede decir que es un indiscutible ejemplo lo que hacen las dos televisoras principales del país que no contentas con ser el monopolio de información televisiva, ahora quieren aplicarlo como “ley”, “que nadie más se meta a nuestro territorio, el cual ya tenemos bien dominado”.

Como conclusión, agrego que el libro está escrito de una manera muy amena, como una lectura de fin de semana que vale la pena conocer. Más que nada lo recomiendo por eso, no hay nada que perder, por el contrario, se gana conocimiento y puntos de reflexión. El prejuicio en la lectura es algo, creo yo, que hay que erradicar, hay que conocer para poder criticar. Giddens aunque, como dije antes, hace sociología como desde las grandes esferas o desde una perspectiva muy europea hacia lo que resta del mundo, y que bien podría llamarse a esto el gran pecado de Anthony Giddens, es valiosa su aportación al campo sociológico. No me atrevería a decir que es un mal sociólogo, simplemente que tiene una visión muy lejana a los países latinoamericanos, por lo tanto podría ser que se menosprecie su trabajo, lo cual es bastante lamentable, y en lo personal estoy en contra de dicha idea. Afirmo que una de las cualidades que me agradan de este autor es su gran sencillez al escribir y desarrollar sus temas, hace ver las cosas simples, explica sus argumentos de una manera bastante sencilla. Esa es una capacidad que no todos tienen y que me parece importante resaltar.

Vínculo a la editorial: http://www.taurus.santillana.es/ld.php?id=209