miércoles, 21 de noviembre de 2007

Anthony Giddens

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La propuesta básica de Giddens es hacer una crítica a los planteamientos de Durkheim, Giddens expresa que el funcionalismo deja muy de lado la acción del individuo lo que él no considera viable.

Con la expresión “sociología naturalista” entiendo que se refiere a que Durkheim y algunos otros como Comte y Spencer, querían hacer de la sociología una ciencia que se considerara natural tal como la biología.

Cuando Giddens habla de una “teoría de la estructuración” alude a comprender la relación entre los individuos y las condiciones que los rodean. Considerando que la sociedad está en constante creación de instituciones y que hay una estrecha relación entre la sociedad y el individuo la cual viene a crear una dependencia entre estos agentes.

Lo que creo que tienen de nuevo estas reglas en comparación con las de hace un siglo de Durkheim, es que a aparte de refutar en cierta medida al funcionalismo, crea nuevos conceptos, o mejor dicho, les da un sentido distinto y según él menos ambiguo.

La conducta intencional juega un papel fuerte en esta crítica, pues como se recordará Durkheim afirma que el individuo de alguna manera no tiene control sobre sí mismo, no se toma en cuenta la intencionalidad de las acciones de la persona sino que se le menosprecia. Para Giddens, esta conducta intencional viene a ser determinante pues funciona como transformador de la sociedad. Las reglas sociales vienen a ser las que conforman la estructura de la sociedad.

Con la propuesta de Giddens, más que entender el quehacer de los sociólogos, se entiende lo que es la teoría de la estructuración correspondiente a este autor.

Estos textos me permiten entender lo importante que es para Giddens y lo importante que viene a ser para todo sociólogo comprender el comportamiento de los actores sociales, para con esta base, dar un estudio más coherente y objetivo a la sociedad y sus expresiones, instituciones y estructura de la realidad social.

Los investigadores en el campo sociológico contribuirán, pues, a dar un mejor entendimiento a nuestro propio entorno, así como a construir soluciones a las grandes problemáticas que hoy en día nos afectan. No es papel del sociólogo ser activista, pero es esencial que sepa o que tenga soluciones a los problemas sociales. No sólo se trata de enunciar teorías sobre el funcionamiento de la sociedad sino de, a la vez que se comprende, dar seguimiento a estos temas que preocupan.

Anthony Giddens nació en Londres Inglaterra, en 1938, en una familia de clase media baja, fue el primer miembro de su familia en ir a la Universidad. Actualmente está casado y tiene dos hijos. Fue director de la London School of Economics and Political Science y profesor de Sociología en la Universidad de Cambridge. Es autor de 31 libros y más de 200 artículos publicados en 29 idiomas. Entre sus obras se encuentran las siguientes:

Consecuencias de la modernidad (1990).

Más allá de la izquierda y la derecha: el futuro de las políticas radicales (1994).

La transformación de la intimidad: sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas (1995).

La tercera vía: la renovación de la socialdemocracia (1998).

Un mundo desbocado: los efectos de la globalización en nuestras vidas (Runaway World, 1999).

La tercera vía y sus críticos (2000).


Sin duda Giddens está orientado al estructuralismo. Sus argumentos me parecen bien fundamentados, sin embargo, cundo critica a Marx en lo del concepto de clases sociales, diciendo que su definición es ambigua no me parece tan válido, al respecto, encontré lo siguiente: “En el análisis que hace Giddens de las clases en Marx, parece más preocupado en justificar que el término clase es utilizado de manera ambigua que en explicar la teoría de las clases, que concluye con la lucha entre éstas para estabilizar la sociedad y llegar a un sistema social justo para todos. Esto resulta bastante útil para concluir que las tesis marxistas son utópicas e inaplicables en los sistemas actuales. Teoría no tan desacertada, pero que debería tener también en cuenta que posiblemente el error no se encuentra en esta teoría, si no en la aplicación que se le ha dado a lo largo de la historia.” Creo que un sociólogo con una carrera ya tan bien establecida y con trayectoria tan conocida y aprobada, debería de tener una visión más amplia sobre cualquier teoría, y esto es lo que quizá le falló en esta ocasión al argumentar en contra de Marx.