lunes, 1 de junio de 2009

SOCIOLOGÍA DEL CONOCIMIENTO: NECESIDAD DE UNA ÉTICA DEL SOCIÓLOGO


La ética se expande a toda actividad que el hombre realiza. Ésta no es inerte, sino que llega a los nuevos campos en los que el hombre y la sociedad –y permítaseme no olvidar el Estado– explora.

Las profesiones no se han librado de la ética, del “deber ser”. La ética de las profesiones se conoce como deontología. La labor del abogado y el juez se encuentra circunscrita por una deontología jurídica: ésta, entre otras cosas, trata de evitar que el abogado ‘prevarique’, es decir, que engañe a su cliente, ya sea por un interés o cualquier motivo, del estado en que se encuentra el litigio.

El término “prevaricar” se puede también utilizar en el psicólogo que consciente de que su disciplina no puede dar una solución a un enfermo, continúa reteniéndolo, sin permitir que éste busque otras opciones.

Entonces, me nace esta cuestión: ¿la labor del sociólogo debe estar limitada por preceptos éticos? Mi respuesta inmediata es: ¡Sí! Y como principal precepto debería ser como dice Robert K. Merton: “No se puede [y más exacto: “no se debería”] ubicar mecánicamente el pensamiento estableciendo la posición de clase del pensador”.

La sociología del conocimiento es quien nos puede guiar hacia qué debemos evitar para no caer en prejuicios. Pensadores como Sorokin, Scheler, Troeltsch, Durkheim, Mannheim, Marx, etcétera, se han preocupado por comprender el porqué de los diversos conocimientos y lo volitivo: si por los elementos existenciales, la cultura o el ideal. Para saber el origen de las voliciones, el si prefiero las ciencias exactas que las sociales: ¿por qué sucede así; por los elementos existenciales como la condición histórica, económica y de clase, o por los grupos, sectas, religiones, etcétera?

Los atinos y desatinos de aquellos pensadores tendrían que ayudarnos a elaborar esquemas más reflexivos y analíticos de la realidad social actual, sin embargo, no sucede así.

El uso del término ambiguo “alienación”, propuesto por Marx, debe llevar restricciones que la ética debe proporcionar.

Es algo real que los mismos marxistas desconozcan que el mismo Karl Marx se limitaba en el uso de este término, considerando que no únicamente las formas de producción determinaban las ideas de los individuos; y que los escritos tardíos de Engels mostraban casi una completa abjuración concerniente a la determinación causada por la estructura económica (superestructura).

Por ello, una “deontología sociológica” tendrá el objetivo de evitar que el sociólogo use conceptos y términos ad líbitum, es decir, a su placer.

 

Referencia bibliográfica: MERTON, Robert. La sociología de la ciencia, 1 [1977]; Alianza Editorial.

Recomendación, ver capítulo 1 “Paradigma para la sociología del conocimiento”, pp. 46-86